sábado, 9 de junio de 2018

La Sevilla de Fleming

Cuando decimos Doctor Fleming en Sevilla, decimos muchas cosas, ambulatorio, colegio, calle, barriada, y monumento. Brevemente diremos que el Dr. Alexander Fleming fue el descubridor de la penicilina...


Hoy en concreto vamos a hablar de su monumento, erigido en 1957 junto al Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía...


La obra se realizó en piedra caliza, igual que la usada en la fachada del Hospital, y se remató con un busto de bronce del Doctor...


En dicho emplazamiento permaneció hasta principios del 2002, por lo que muchos lectores lo recordarán perfectamente, ya que era una estampa propia del barrio de la Macarena y a la que muchos le tienen un especial cariño...


Observen el detalle de esta fotografía, pues si nos fijamos en la parte superior izquierda, podemos atisbar los comienzos de la destrucción paulatina de la Calle Don Fabrique, pues primitivamente el monumento miraba al Arco de la Macarena pues estaba situado frente a la fachada del Parlamento...


Para Don Fabrique guardaremos un capítulo aparte, porque lo que se hizo y lo que se está haciendo con ella no tiene justificación alguna, estamos asistiendo impasibles en pleno siglo XXI a su segunda fase de demolición...


Pues bien, como venimos diciendo, el monumento estaba donde mismo hasta 2002, fecha en las que se comienzan las obras de remodelación de los jardines del Parlamento y la reurbanización del entorno...


Y es aquí donde empieza la odisea "típica" de cualquier monumento sevillano que es desmontado temporalmente y que por supuesto este no iba ser menos. El conjunto de piedra caliza es desmontado y guardado en los almacenes del Ayuntamiento, y el busto de bronce es depositado en las salas del consistorio, con la promesa de ser nuevamente reubicado en los jardines del Parlamento tras las obras de acondicionamiento del entorno. Pasa un año, dos, tres...y aquí nadie se acuerda del monumento, hasta que a finales del 2004, principios del 2005, urbanismo desbloquea un segundo proyecto de recuperación para el monumento y es entonces cuando este es reubicado en el patio central de la Facultad de Medicina...


Todavía tenemos que estar dando gracias de que el monumento no se perdiera en un chalet del Aljarafe o de que no lo recolocaran en otro sitio a medio montar, algo que sí ha sucedido con parte del patrimonio urbano de Sevilla en otras ocasiones. Fuera como fuere, esta es la historia y homenaje que la ciudad le dedicara a uno de los descubridores y científicos más importante del mundo, pues además de descubrir este antibiótico que salva tantas vidas al año, nunca lo patentó para con ello hacerlo siempre accesible económicamente a todos los seres del planeta.

*Corrección del artículo gracias a Alfonso Montano.

Universidad de Sevilla
Julio Morales Barrera

domingo, 13 de mayo de 2018

Cuando echar una carta en el buzón era una gozada

Aunque aún quedan algunos buzones, en peligros de extinción todos ellos, ya no es tan usual eso de mandar una carta a no ser que sea por algo burocrático, pero antaño sin internet, sin mensajes de texto, sin whatsapp, echar una carta al buzón era un gesto cotidiano para el 99% de los españoles y una gozada para unos pocos de sevillanos que vivían cerca de este que les muestro a continuación...


¡Que estampa!, tenemos a ese joven camino del colegio con su chaqueta larga y su maleta de piel viendo atentamente cómo los operarios de Correos recogen la "saca" con las cartas de de ese dia...


¡A lo que vamos!, imaginense con su carta en mano dirección a la Plaza del Duque, no a la que conocemos ahora, sino a esta que vemos rodeada de Palacios y Hoteles donde la catarsis que nos produce la majestuosidad del Palacio de Sanchez Dalp, no nos deja atinar con la ranura donde tenemos que introducir el sobre...


Vamos caminando tranquilos, disfrutando del ese recado que nos ha llevado hoy hasta tan hermoso lugar, saboreando el pisar sobre esos adoquines puestos con una geometría que ni el puntero láser más avanzado de este siglo es capaz de superar. Al fondo de la Plaza, tras las palmeras y plataneros, podemos atisbar la silueta del Hermoso Hotel Venecia, aquel que con unos inimitables balcones acristalados fuera testigo mudo de tantas Semanas Santas...


Pero claro, llegó el progreso, y no solo se llevó por delante este y otros buzones, también se llevó los adoquines, palacios y hoteles, en resumen toda la historia de una de las plazas más bellas que tuviera Sevilla y en su lugar nos quedamos con "esto"...


Ya sea por los taxistas que allí trabajan o por los sevillanos y turistas que tenemos que atravesar aquel desmán, podrían nuestros gobernantes haceros el favor de levantar ese manto de alquitrán y volver a descubrir los adoquines que allí yacen, al menos ganariamos en temperatura, estetica y respeto, sí respeto a Sevilla y su piel, que son esos adoquines.

Maria Manzano Cubierta
ABC