domingo, 7 de abril de 2013

Eduardo Dato y muchos detalles

Fotografía e historia siempre fueron cogidos de la mano y es que sin saberlo, lo que hoy captamos con nuestro objetivo puede ser el único testigo de un lugar, un objeto o una personal cien años después. Ejemplo de esto son todas las imágenes que tratamos en este humilde blog y que poco a poco nos van enseñando el pasado de nuestra ciudad.

Seguimos pues descubriendo y aprendiendo mediante este entretenido método, hoy con esta bella estampa de nuestra Semana Santa...


Que bonita, estas fotografías nos dan tantos detalles, tantos testigos mudos que sin saberlo iban a ser protagonistas un siglo después. Estamos al final de Eduardo Dato, apunto de tomar la subida del Puente de San Bernardo, observen el largo del antifaz de los nazarenos, o esas viejas catenarias que tan habituales eran en el paisaje de nuestras calles y esos hermosas farolas que flanqueaban la entrada a la subida del puente, por cierto, ¿y las farolas?...


Las farolas, ornamento único de la arquitectura de los años 20 de siglo pasado, desaparecieron misteriosamente en la terrorífica restauración que sufrió el mismo en 1992, quedando tan solo las farolas que se levantan sobre el tablero del puente.
Pero hay un detalle, el mas importante creo, que se nos puede pasar por alto, fíjense en el edificio que aparece tras el misterio de la Presentación...


Efectivamente ese detalle, el mas importante, es el monumental edificio que vemos en ultimo plano, la desaparecida plaza de toros La Monumental de San Bernardo. Este detalle me asombra enormemente por dos razones, la primer a por que me ayuda a comprender y conocer esa Sevilla ya inalcanzable pues ya esta borrada por la piqueta, y segundo por que me da una cierta realidad de las tremendas y extraordinarias dimensiones de esta magnifica plaza de toros, observen...


Obviando la distorsión real de la distancia producida por la lente de la cámara utilizada en aquellos años,  si alcanzamos a tener una pequeña referencia del tamaño de esta mole y cuanto abarcaban su solar, teniendo en cuenta que empezaba donde hasta hace poco estaba la farmacia militar, artillería y que acababa donde hoy en día se conservan sus últimos restos, restos que pertenecen al muro de cerramiento del solar de la plaza que no a la plaza mismamente...


Cierren los ojos e imaginen por un momento el entorno "a nuestras espaldas el maravilloso puente de San Bernardo, seguimos caminando y a nuestra izquierda el maravilloso barrido de San bernardo, a nuestra derecha las hermosisimas casas de los ingenieros de las fabricas de artillería, mas adelante La Monumental y frente a ella los restos de los jardines de la Buahira, y de fondo ese nuevo barrio regionalista llamado Nervion, que maravilla aquella Sevilla...


Elena Castro Lopez
Miguel Duren Tovar

lunes, 1 de abril de 2013

La Punta del Diamante y Gran Capitán

Hoy vamos hacer un dos por uno, y es que vamos a tratar dos puntos de Sevilla que se encontraban en una misma calle, La Punta del Diamante y Gran Capitán, y ustedes se estarán preguntando que de que es lo que les estoy hablando, pues miren, miren...


Lo que ven es una impresionante panorámica del centro de Sevilla con un montón de edificios y calles ya desaparecidas, pues bien, céntrense por favor en lo que les he rodeado con un circulo rojo, eso que ven es la Avenida de la Constitución, antes Gran Capitán, y lo que esta dentro del circulo era esa vieja estrechez que conectaba antaño la Avenida con el sector del Ayuntamiento, en esa estrechez estaba la Punta del Diamante...


Si se fijan en la fotografía, el apodo del lugar viene tomado del comercio que hacia esquina en la Calle Alemanes con Gran Capitán, "El Diamante",  al estar en dicha esquina era la la punta de la calle, de ahí La Punta del Diamante. Para que ubiquen bien el lugar y entiendan a lo que me refiero con la vieja estrechez de la Avenida observen esta comparativa...


Piensen que esa estrechez no se producía solo ahí, sino que antiguamente lo que hoy conocemos como "La Avenida" no tenía mucho mas de ocho metros de ancho, pero los sucesivos derribos y ensanches dieron como fruto que tan solo este ultimo tramo de Alemanes hasta el Ayuntamiento mantuviera esa angostura tan inusual...


Imaginen lo que tenia que ser el entrar por esa calle tan estrecha y toparse de pronto con la impresionante fachada plateresca del Ayuntamiento y la imponente mole del desaparecido Convento de San Francisco...


Y ni les cuento la impresión que tenia que producir cuando contemplabas las cofradías atravesando esa callecita en busca de la Santa Iglesia Catedral, cuanto menos la estampa tenia que ser impresionante...


Pero como ya sabemos tres y solo tres fueron los verdugos de esa Sevilla romántica perdida en el recuerdo de los soñadores, una la I República, la segunda el regionalismo y por ultimo esa detestable arquitectura del franquismo tardío...


La que se encargo de borrar esta hermosa y recoleta estrechez fue el regionalismo, ese que ahora estamos maltratando y que en su día hecho abajo media Sevilla para levantarla mediante ladrillo visto y azulejo...


Piensen que a raíz de este derribo vino ese pequeño ensanche hasta el Ayuntamiento y con el la Adriática de Espiau y esas casas palacio  de Talavera o Anibal Gonzalez..


Espero que con este breve repaso hayan conocido, comprendido y entendido lo que fue para la ciudad el Gran Capitán y la Punta del Diamante, nombres que antaño fueron referencia para muchos sevillanos y que hoy por hoy han caído en ese gran saco del olvido que por desgracia tenemos...


Julio Morillo Lorite
Miranda Priego Lorente

sábado, 23 de marzo de 2013

Los Caños y la Puerta de Carmona

Que hay que decir que no hayamos dicho ya sobre estos dos elementos tan importantes como fueron los Caños y la Puerta de Carmona, yo creo que poco, pero si podemos seguir ampliando nuestra imaginación con nuevas e interesante imágenes que son el único testigo gráfico que nos quedan de estos dos elementos arquitectónicos tan importantes.
Gracias a un negativo en cristal, se pudo sacar una hermosa postal, la cual nos servirá para satisfacer nuestra curiosidad sobre el pasado de estos dos hermosos monumentos...


A primera vista es difícil distinguir o adivinar lo que estamos viendo y es que ya nada queda de lo que refleja la imagen pero a poco que ojeemos algunos grabados y pinturas vamos sacando conclusiones. Yo os muestro las que logre distinguir...


Emocionante ¿verdad?, daros cuenta que esta imagen es fiel retrato de lo que allí hubo pues no es ni pintura ni grabado, sino un negativo sacado en cristal por lo que adivinamos perfectamente las proporciones de la calle, el tamaño de la ultima hilera de los caños o parte de la antigua fachada del convento.
Si lo comparamos con una pintura, vemos que las diferencias son mínimas en detalles, pero si enormes en proporciones y topografía...


En este grabado el Convento de San Agustín parece hallarse en lo alto de un cerro, o vemos como el Tagarete, que pasa bajo los caños, parece mas un rio que un arroyo. Para que lo comparen mejor, juntaremos las dos imágenes...


Aunque como si hemos dicho, los detalles en el grabado si son exactos, sino comparen lo que a continuación les muestro...


Una verdadera lastima que ya no quede nada de aquello, ojo que perfectamente podríamos estar disfrutando ahora de ello pero los equívocos y alucinaciones de nuestros gobernantes en la I República dieron al traste con todo este maravilloso patrimonio hoy solo recordado y añorado por algunos melancólicos de nuestra Sevilla...


Julio Valero Del Pando
Miguel Garrido Dalp

domingo, 17 de marzo de 2013

Convento de Santa Maria de las Dueñas

Explicarles la historia de este Convento se me antoja imposible, mas que nada por que no se darles un motivo por el cual hoy por hoy la ciudad ya no lo tenga entre una de sus maravillas, tan solo decir que su derribo fue calificado como "Borrón indeleble de la historia de las bella artes con mengua del nombre español", considerando la inmensa riqueza artística que se encontraban dentro de sus muros...


Pero antes de nada, como solemos hacer con los edificios que ya no existen, vamos a localizarlo en el plano de nuestro conocimiento sevillano...


Como vemos en la imagen, se encontraba en el entorno de la calle Dueñas con Gerona, aunque anteriormente el Convento se extendía también por la calle San Felipe y la Calle Feijoo, perdiendo toda esa zona tras la destruccion sufrida con el ataque de los franceses a nuestra ciudad, aun así siguió poseyendo hasta el ultimo de sus días todo su compás y gran parte de los edificios anexos que sirvieran como dependencias para las monjas...


Esos edificios y viviendas propios del Convento fueron expropiados poco a poco con la desamortización, volviendo a ser reutilizados como viviendas vecinales...


Como ya hemos comentado, el Convento poseía un inventario de pinturas, alteres, herrajes, artesonados y un larguísimo etcétera de una calidad inigualable en cualquier otra iglesia o convento de la ciudad, siendo hoy en día totalmente incomprensible e imposible adivinar donde fueron a parar en su inmensa mayoría, pues lo acelerado de su derribo hizo que el expolio del mismo fuera brutal, siendo muchas de esas piezas sacadas del Convento en mulas en plena oscuridad de la noche y sin un registro de trabajadores que llevara un mínimo control de lo que de allí se iba extrayendo. Prueba de tal riqueza la da este altar...


Era un retablo dedicado a San Francisco, de lo poquito que se salvó del expolio ya que fue trasladado a Santa Marina, pero tristemente desapareció bajo las llamas en los lamentables sucesos del 36.
Lo mas triste del derribo de este convento fue el motivo, "un desconchon", si amigos, un triste desconchon en un tapia del Convento que por mal del demonio colindaba con la casa de un aferrado Republicano Concejal del Ayuntamiento que en aquel entonces gobernaba la ciudad....


Pues bien, después de varilos litigios a causa del arreglo de dicho chapú, no se le ocurrió otra a este señor que aprovechar su poder en el Ayuntamiento y los ideales republicanos que en aquel entonces nos gobernaban para con ello llevar a cabo el derribo de tan insigne edificio, de tal modo que si fue aprobado en pleno su derribo un viernes, el mismo lunes se comenzó con el el mismo...


Lamentablemente, a finales de 1870 el Convento había pasado a mejor vida, desde luego mejor que la que le dimos nosotros.

Marisa Valle Torina
Indalo Martín Villa