domingo, 5 de julio de 2020

El gitano y la cabra

Todos en la vida tenemos un denominador común, ganarnos la vida. Tu cultura, tu núcleo familiar, suerte son determinantes cuando se va a definir en como nos la vamos a ganar, una de ellas y muy particular era la del gitano, la trompeta y la cabra...


Este momento es parte de nuestra niñez, era un número muy simple en el que la cabra subía la escalera al son de la trompeta y posteriormente giraba sobre sí misma en lo alto de jarrillo...


Nos podía gustar más o menos, la cultura general en aquello años, la forma de ver la vida y las cosas difieren muchísimo de como lo vemos ahora. En el barrio era un acontecimiento y los niños miraban obnubilados la destreza con la que ese animal lograba coronar ese vértice inalcanzable. Los hijos de los artistas solían pasar el platillo y ese momento recuerdo perfectamente como me causaba una gran desazón interior...


Esta fotografía concretamente se realizó en laela Plaza del Hospital de los Venerables hoy la Plaza de los veladores...


Como ya hemos comentado, los tiempos han cambiado, y hoy en día estampas de este tipo serían impensables por muchos detalles.

Luque Murillo

sábado, 20 de junio de 2020

Pobres pies

Durante la semana solemos compartir opiniones entre mi compadre de fotografías antiguas de Sevilla, siendo esta que les mostraré  curiosa por algunos detalles...


Primer detalle, la Hermandad de la Hiniesta vistiendo aún  la túnica antigua, para mi gusto mas original que la actual. Después tenemos la curiosidad del entorno, el cual se conserva en la actualidad al 99%, algo digno de destacar cuando hablamos de Sevilla. Estamos sin duda al comienzo de la Calle Trajano...


Acaba de bordear la Alameda de Hércules  en busca de la Carrera Oficial...


Pero lo que verdaderamente fue objeto de nuestras conversaciones fué sin duda el pavimento, ese partededos propio de la rampa de cualquier garage y que sin duda tuvo que ser el dolor del rachear costaleril y de aquellos hermanos nazarenos que hueran descalzos...


Dios mío que dolor, esa Calle Trajano que parece interminable cuando la cofradía se va frenando para entrar en tiempos...hayyyy adoquines de Gerena, cuanto os echo de menos.

Francisco José Roman Martínez