El patrimonio fotográfico de nuestra Semana Santa nos ayuda muchas veces a descubrir claves perdidas de nuestra ciudad. Pienso que esta imagen es un claro caso de lo que os digo...
¡Que maravilla de fotografía!, estamos contemplando el antiguo misterio de la Hermandad del Buen Fin saliendo del final de la Calle San Vicente hacia la Calle Alfonso XII.
Detalles hay miles, desde la poca gente que puebla la Plaza del Museo, hasta esos chiquillos subidos a la venta para poder contemplan mejor el paso de la cofradía.
Pero hay un detalle que sobresale por encima de los demás, y es esa columna que hace esquina al final de la calle San Vicente...
Los que lleven mas tiempo siguiéndonos ya habrán caído en la cuenta de que columna es esa y a que edificio pertenecía...
¡Efectivamente!, esa columna es la que fijaba la esquina de la desaparecida Iglesia Anglicana de la Ascensión.
El resto de la historia ya la conocemos en el blog, el edificio fue abandonado provocando con ello un deterioro en el mismo gravisimo, sirviendo esto ultimo como justificación para su derribo y levantando posteriormente en su solar un edificio de vecinos...
Mari Carmen Ladon Fornet
Jose Luis Lopez Miranda
por tu aire, por tu agua te llamaron Noble, Leal, Heroica, Invicta y Mariana a ti por siempre, Sevilla
miércoles, 1 de mayo de 2013
Las tres caras del Cavaleri
Que vamos a contar que no hayas contado ya de la triste historia del Palacio de los Cavaleri, pero si vamos a dar un pequeño y breve repaso por sus tres caras, o mejor dicho, las tres fachadas del Palacio que han dominado la Plaza del Duque durante estos últimos siglos.
Todo empezó o mejor dicho acabó cuando el Palacio del siglo XVI fue degradado a almacenes del Lubre...
El Palacio fue desnudado por completo de su mobiliario y de parte de sus riquezas, aunque todavía se conservaban los artesonados, obras dignas del mejor palacio y que nunca se debieron de perder. Entonces llegaron los 60, esos en los que Sevilla fue sacudida por la piqueta urbanística...
Entonces se tomó la decisión de echarlo abajo y conservar tan solo su portada...
La portada fue integrada en este mamotreto del Corte Ingles, mamotreto que intentó captar parte del proyecto que estaba en un principio destinado para el edificio principal, el que ocupo los solares del Palacio de Sanchez Dalp, Palacio de Palomares y Colegio de Alfonso X el Sabio.
No siendo bastante el destrozo, a principios de los 90 se vuelve a cambiar la fachada del mamotreto corteinglero...
Se vuelve a conservar la portada del antiguo Palacio, faltaría mas, y se añaden dos plantas mas al mamotreto, total todo un acierto como inversión para el propietario. Por lo que así se nos queda el cuerpo cuando vemos lo que somos capaces de hacer con nuestro patrimonio...
Tan solo nos quedamos con ese dardo en el corazón que nos dejaron en forma de portada para recordarnos cada vez que la veamos, que hubo una vez en que Sevilla fue la ciudad de los Palacios...
Elena Martínez Zambrano
Todo empezó o mejor dicho acabó cuando el Palacio del siglo XVI fue degradado a almacenes del Lubre...
El Palacio fue desnudado por completo de su mobiliario y de parte de sus riquezas, aunque todavía se conservaban los artesonados, obras dignas del mejor palacio y que nunca se debieron de perder. Entonces llegaron los 60, esos en los que Sevilla fue sacudida por la piqueta urbanística...
Entonces se tomó la decisión de echarlo abajo y conservar tan solo su portada...
La portada fue integrada en este mamotreto del Corte Ingles, mamotreto que intentó captar parte del proyecto que estaba en un principio destinado para el edificio principal, el que ocupo los solares del Palacio de Sanchez Dalp, Palacio de Palomares y Colegio de Alfonso X el Sabio.
No siendo bastante el destrozo, a principios de los 90 se vuelve a cambiar la fachada del mamotreto corteinglero...
Se vuelve a conservar la portada del antiguo Palacio, faltaría mas, y se añaden dos plantas mas al mamotreto, total todo un acierto como inversión para el propietario. Por lo que así se nos queda el cuerpo cuando vemos lo que somos capaces de hacer con nuestro patrimonio...
Tan solo nos quedamos con ese dardo en el corazón que nos dejaron en forma de portada para recordarnos cada vez que la veamos, que hubo una vez en que Sevilla fue la ciudad de los Palacios...
Elena Martínez Zambrano
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